Somos mujeres valientes, alentadoras, fuertes, luchadoras, alegres y críticas que queremos dar soporte a otras mujeres que padecen y sufren vaginismo primario y secundario en silencio.

ANVAG, Asociación para la normalización del vaginismo, está formada por mujeres que hemos superado, o estamos superando el vaginismo a través de la terapia física, y que rompemos nuestro silencio para lanzar un mensaje: el vaginismo tiene fácil solución.

Desde esta plataforma pretendemos acompañar a mujeres que se sienten solas, difundir y sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática invisible, informando a las jóvenes para su prevención y compartiendo con los profesionales de la salud nuestra experiencia, a fin de conseguir su normalización y correcta difusión, lejos de tópicos y estereotipos.

El mayor problema del vaginismo es su desconocimiento. La mujer que lo padece muchas veces calla, y cuando acude a un profesional se diagnostica mal.

A día de hoy no se sabe exactamente el porqué del vaginismo primario, pero está claro que no se debe a causas psicológicas, aunque éste siga siendo su principal diagnóstico. El origen, en la gran mayoría de los casos es físico, y parte de las consecuencias de éste sí pueden ser psicológicas. Casi ninguna mujer diagnosticada de vaginismo padece un trastorno psicológico previo.

Ninguna de nosotras padecíamos rechazo al sexo, ni miedo a quedarnos embarazadas. En general somos mujeres mentalmente fuertes, emocionalmente equilibradas, y sexualmente activas.

Es obvia la importancia de hablar de nuestras emociones, la liberación que supone compartir nuestra íntima experiencia, la escucha sin prejuicios que ayuda a enterrar tabúes que rodean a esta afectación, pero a día de hoy tenemos evidencias más que claras que la mejor manera de superar el vaginismo es con la terapia física.

Por ello nos parece una anormalidad que en pleno siglo XXI algo que afecta a miles de mujeres, más de las que podríamos imaginar, sea paradójicamente algo tan desconocido. No sólo por la sociedad en general, sino por muchos profesionales de la salud, incluso jóvenes, que ignoran la existencia de una técnica fisioterapéutica especializada para reforzar el suelo pélvico y ayudar a dilatar la vagina.

Ninguna mujer está libre de padecer vaginismo a lo largo de su vida, ya sea primario, el que se ha padecido desde siempre, o segundario, el que puede aparecer con la menopausia, tras el parto, o después de alguna infección vaginal.  Por ello desde ANVAG luchamos para que el vaginismo se normalice, se diagnostique correctamente y se trate de una manera efectiva.

 

¿Cómo es posible que algo que afecta a miles de mujeres y que tiene una solución tan sencilla y económica siga siendo algo que nos atormenta, incide negativamente en nuestra vida y nos destroza la autoestima?
¿HABLAMOS?