La sexualidad y el vaginismo

La sexualidad y el vaginismo

 

LA SEXUALIDAD Y EL VAGINISMO

Conocí a Pilar a través de una entrevista en TV3 de una paciente suya que padecía vaginismo secundario durante 25 años aproximadamente, estaba casada y en el vídeo relataba que después de todo ese tiempo de matrimonio habían hecho el amor por primera vez gracias a Pilar. Me emocioné, imaginé que en un breve período de tiempo podía ser yo.

Conozco a un chico mediante una aplicación, empezamos una relación, pero algo me impedía ser yo y poder confiar plenamente en él. No sabía cómo decirle que tenía vaginismo. Me era imposible volver a tener la misma conversación que tenía con todos y me entraba pánico solo pensar que él pudiera echar a correr. Me gustaba demasiado para que se fuera de mi vida.

Cuando le dije que nunca había podido tener relaciones sexuales con penetración no se asustó. Entendió perfectamente lo que me ocurría, entendió la afección y juntos acudimos a las sesiones de Pilar y me apoyó en cada segundo del tratamiento.

El sexo antes de superar el vaginismo era ESTUPENDO. Sentíamos los dos placer y llegábamos ambos al orgasmo siempre. El mito de que las mujeres con vaginismo son frígidas y no sé cuántas chorradas más tiene que desaparecer. Somos mujeres normales y corrientes que disfrutan del sexo de otra manera, pero ni más ni menos que las que tienen penetración. No digo que tengamos que conformarnos, claro que no, sino que queramos superarlo por nosotras mismas, para elegir de qué manera queremos hacer el amor cada noche y no que la afección nos limite nuestra libertad de acción y decisión.

El sexo después del vaginismo es aún mejor, y no porque haya penetración (la penetración no deja de ser otro complemento más de las relaciones sexuales), sino porque el vaginismo te hace conocer de tal manera todo tu cuerpo, toda tu anatomía genital (por fuera y por dentro,) te hace conocer a tu vagina, esa gran desconocida antes del tratamiento; qué le gusta, cómo hay que tratarla, qué te pide en cada momento…

Además, a nivel de pareja te hace conectar y confiar de una forma especial. Las mujeres con vaginismo tenemos suerte. Sí, has leído bien, tenemos suerte de que la afección nos haya hecho más valientes, fuertes, guerreras, luchadoras e infinidad de aprendizajes más.

Superé mi vaginismo hace 1 año, me puse en manos de Pilar y ahora soy libre.

Si estás leyendo esto y eres una afectada de vaginismo, ponte en contacto con nosotras, acude una fisioterapeuta y ¡supéralo!

 

ROSAURA